MI CONFRONTACIÓN CON LA DOCENCIA
El escrito que se presenta a
continuación es una reflexión sobre el trabajo realizado en el
primer módulo de la especialización en competencias docentes para la Educación Media
Superior.
INTRODUCCIÓN
En el ser y
quehacer docente que se vive día a día se encuentran situaciones que ocasionan
malestar, desánimo, inquietudes, preguntas y dudas sin resolver, pero a la par
de estas se presentan también grandes satisfacciones que son el motor y que dan
sentido a la identidad y profesión docente, y que con el paso del tiempo nos
enamoran y nos convierten de profesores
novatos a maestros de humanidad: Lo único que de verdad importa es ayudar a los
alumnos a comprenderse a sí mismos y a entender el mundo que les rodea.
DESARROLLO
En los inicios de
mi carera docente, al igual que la mayoría de mis compañeros creo yo, recuerdo
como si fuera ayer mi primer día de clases el cual fue de temor, angustia y
ansiedad al enfrentarme a varios grupos numerosos de jóvenes, pretendiendo
aparentar y transmitir serenidad, dominio y control de la situación, lo que
estaba muy lejos de sentir.
Mi ingreso a la
docencia fue algo fortuito, sin embargo en mi permanencia dentro del sistema
educativo he desarrollado un fuerte sentido de afinidad con el quehacer docente
y me ha llevado a identificarme plenamente con esta bella labor. El ser profesora
del nivel medio superior reviste una gran importancia desde mi punto de vista, ¿Porqué?
Porque recibimos adolescentes que en el paso por nuestras instituciones se
transforman y maduran, o fracasan en el aspecto personal y escolar; lo que en
mucho depende de nosotros los maestros, los entregamos a la sociedad
convertidos en adultos capaces de tomar decisiones que pueden transformar su
entorno y en cuyas manos están nuestro país y el mundo, de ese tamaño,
considero, es nuestra responsabilidad.
Es una gran responsabilidad
que no siempre se puede desarrollar en las mejores condiciones, pues quienes
compartimos esta profesión sabemos de la compleja problemática que enfrentamos
en el día a día de nuestra función docente; como lo es: los grupos muy
numerosos, la asignación de materias que no son acordes al perfil profesional, la
cantidad de asignaturas y grupos asignados, la falta de material y equipamiento
de talleres y laboratorios, falta de colaboración e infraestructura, la
desvalorización de la profesión, excesiva
carga de trabajo, la indisciplina y actitud de apatía de los alumnos.
A través del
inicio de la especialidad en
competencias docentes me ha permitido valorar en mayor medida mi labor docente,
el saber que los alumnos son lo más importante, que como profesores debemos
construir nuestra identidad docente, que somos intermediarios entre la ciencia
y los alumnos, mantener una disciplina en el salón de clase a través de
acuerdos de convivencia, ser buenos
comunicadores e interlocutores, y principalmente “aceptar voluntaria, consciente y alegremente el desafío del saber y la
pasión por comunicarlo”.
La profesión
docente la he ido “aprendiendo” poco a poco y “sobre la marcha” ahora puedo
decir con toda seguridad, que es mi gran pasión y fuente de grandes satisfacciones
(aprecio y agradecimiento de parte de los alumnos, exalumnos, padres de familia
y compañeros) y que aún cuando en ocasiones se siente el cansancio o la falta
de apoyo y reconocimiento y existan diversas carencias, siempre se puede
continuar con esta loable y maravillosa labor.
Un aspecto que no
puedo pasar desapercibido, es mi experiencia personal en cuanto a la formación
y actualización continua que debe tener un profesor, ya que una característica del
personal docente en el nivel medio superior, es el que la mayoría de los
profesores tienen una formación universitaria y no docente, por lo cual es aún
más importante formarse en el área psicopedagógica, debido a esto, he realizado
una maestría en educación media superior en el campo del desarrollo docente y
actualmente curso el tercer módulo de la Especialización en competencias
docentes que ofrece la Universidad Pedagógica Nacional, lo que me llena de
orgullo y satisfacción, anterior a esto yo consideraba que con los estudios de
licenciatura era suficiente para toda mi vida, tanto en el aspecto personal como
profesional, que ahí terminaba mi desarrollo, ahora ha cambiado totalmente esa
visión, ha cambiado la dinámica mundial, ahora sé que el maestro nunca termina
de aprender y parte indispensable de esta profesión es el compromiso para
capacitarse y actualizarse de forma permanente. Finalmente este esfuerzo y
trabajo que vengo realizando ahora como alumna, me ha permitido aprender, crecer
y enriquecer de manera significativa mi práctica docente.
CIERRE
Como profesores debemos sentirnos a gusto con
nuestro trabajo, y mantener una actitud de servicio hacia los alumnos, encender
en cada uno de ellos el deseo del saber, pero además debemos definir funciones,
delimitar responsabilidades, discutir y negociar los sistemas de trabajo y de
evaluación hasta conseguir que el grupo trabaje como tal, sin imposiciones, estoy
convencida de que se obtienen mejores resultados y se alcanza en el grupo armonía
y conformidad cuando los criterios de evaluación y normas de convivencia, se
establecen de común acuerdo.